Unidad Uno
Antescedentes y Generalidades
1.1. Conceptos y definiciones básicas
de manufactura, sistema y sistema de manufactura; así como los indicadores y
parámetros básicos
Concepto
de manufactura
Se pueden dar dos definiciones:
- Manufactura. "Obra hecha a mano o con el auxilio de máquina.// 2. Lugar donde se fabrica" (diccionario de la lengua española de la real academia de la lengua)
2. Manufactura. Conjunto de
actividades organizadas y programadas para la transformación de materiales,
objetos o servicios en artículos o servicios útiles para la sociedad.
Manufactura y el
ingeniero industrial
El ingeniero industrial observa a la manufactura como un
mecanismo para la transformación de materiales en artículos útiles para la
sociedad. También se considera como la estructuración y organización de
acciones que permiten a un sistema lograr una tarea determinada.
Clasificación
de los procesos de manufactura
De manera general los procesos de manufactura se
clasifican en cinco grupos:
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Procesos que cambian la forma del material
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Procesos que provocan desprendimiento de viruta por
medio de máquinas
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Procesos que cambian las superficies
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Procesos para el ensamblado de materiales
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Procesos para cambiar las propiedades físicas
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Para que estos procesos sean de utilidad para los
ingenieros industriales se deben considerar los siguientes temas:
- Criterios para la producción económica con finalidad de beneficio económica.
- Criterios de producción económica con finalidad de efectividad.
Criterios de la producción con fines de beneficio
económico
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Costos
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Rentabilidad
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Ganancias superiores a las que proporciona el banco
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Calidad
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Sólo la necesaria (no inversiones que no sean
necesarias)
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Criterios de la producción con fines de la efectividad
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Proyecto
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Diseños funcionales que permitan la manufactura
calculada y controlada.
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Materiales
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Selección de los materiales adecuados y económicamente
aceptables.
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Procesos de manufactura
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Sistemas para la transformación de los materiales con
la calidad adecuada, considerando las necesidades del cliente, de manera
eficiente y económica.
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Factor humano
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Proceso administrativo
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Diagramas
de procesos de manufactura
Para el mejor entendimiento de los procesos de
manufactura es necesario el uso de diagramas que nos permitan la fácil
identificación de actividades y sus relaciones con otras actividades. Todo
ingeniero industrial tendrá por característica la capacidad de la
representación sintética de las actividades de producción o de organización por
medio de diagramas, en los que se muestren todas las acciones que dan como
resultado productos o servicios de una organización.
Diagrama de proceso es la representación gráfica de las
acciones necesarias para lograr la operación de un proceso. El
ingeniero industrial y los procesos de manufactura
Unas de las características de los Ingenieros Industriales y en Sistemas es
que:
- Tienen claros sus objetivos
- Aplican de manera efectiva el proceso administrativo.
Con el plano de taller se elabora el plan de trabajo
Se debe considerar que al ingeniero industrial le
interesa conocer además de la forma en que opera una máquina herramienta, su
capacidad de producción, debido a que su objetivo es la programación y el
rendimiento.
Efectividad
y Eficiencia
Eficiencia: relación
numérica que existe entre la cantidad lograda por un sistema y la máxima
cantidad que dicho sistema pueda lograr.
Efectividad: estimación
del cumplimiento de objetivos, fines o funciones de un sistema o proceso, sin
que exista evaluación numérica o estándares predeterminados.
Indicadores básicos de los sistemas de
manufactura
·
Costos
unitarios de producción: costo unitario de material
·
Rentabilidad:
índice de clientes satisfechos
·
Rotación
de inventarios: rendimiento de materiales/procesos
·
Retorno
sobre la inversión: productividad de personal directo/indirecto
·
Costos
totales indirectos y de material: flexibilidad
·
Rapidez
en el desarrollo de productos: tiempo de preparación en las máquinas
·
Conformidad
con las especificaciones (calidad de los procesos de manufactura)
·
Número
de productos adaptados /personalizados al cliente
·
Tiempo
de cambios de equipo: tiempo medio de reacción ante reclamaciones, reposiciones
y/o reparaciones post venta.
·
Tiempo
total de producción: tiempo de entrega del producto
Sistema de manufactura secuencial,
disyuntivo y locacional
Sistema
de manufactura secuencial: es un sistema integrado por máquinas-herramientas
enlazadas mediante un sistema de manejo de materiales automatizado operado automáticamente
con tecnología convencional o al menos por un CNC (control numérico por
computadora).
Sistema
de manufactura disyuntivo: la manufactura just in time es una extensión del
concepto original de la administración de flujo de materiales para reducir los
niveles de inventario. Sin embargo, existen muchas más cosas involucradas en una empresa de
manufactura, además de reducir los inventarios para obtener el control de los
costos. La manufactura tiene que ver con otros asuntos, como la regulación del
proceso, el nivel de automatización, la manufactura flexible, el
establecimientos de tiempos de arranque para maquinaria, la productividad de la
mano de obra directa, los gastos de administración, la administración de los
proveedores, el soporte de ingeniería y la calidad del producto que debe ser
entregado a los clientes.
Sistema
de manufactura locacional: es la manufactura que integra toda la producción de
cada departamento para obtener un buen resultado.
1.2 CARACTERIZACIÓN DE LAS
OPERACIONES DE MANUFACTURA
Caracterización de
Operaciones de Manufactura y su impacto en el diseño de un sistema.
Los sistemas de
producción son sistemas que están estructurados a través de un conjunto de
actividades y procesos relacionados, necesarios para obtener bienes y servicios
de alto valor añadido para el cliente, con el empleo de los medios adecuados y
la utilización de los métodos más eficientes.
En las empresas, ya
sean de servicio o de manufactura, estos sistemas representan las
configuraciones productivas adoptadas en torno al proceso de conversión y/o
transformación de unos inputs (materiales, humanos, financieros, informativos,
energéticos, etc.) en unos outputs (bienes y servicios) para satisfacer unas
necesidades, requerimientos y expectativas de los clientes, de la forma más
racional y a la vez, más competitiva posible.
Si se estudia el
contexto empresarial, podrá encontrarse que existen distintos sistemas de
producción en las empresas manufactureras y de servicio, respondiendo como es
lógico, a características propias de sus procesos y funcionamiento. Así mismo,
si se revisa apropiadamente la literatura sobre Administración de la Producción
y las Operaciones, se encontrará con cierta diversidad de tipologías respecto a
la forma de clasificar las configuraciones productivas. Esto se debe,
fundamentalmente, a la variedad de enfoque con que los autores tratan estos
temas en sus trabajos, que lejos de clarificar añaden mayor complejidad a dicha
problemática. La gran diversidad de procesos existentes y los potenciales
criterios de clasificación a considerar hacen que sea difícil encontrar una
clasificación exhaustiva que de manera unívoca contemple cada caso concreto.
Woodward (1965), fue
probablemente el primer autor en tipificar los sistemas productivos. Descubrió
que las tecnologías de fabricación se podían encuadrar en tres grandes
categorías: producción artesanal o por unidad (producción discreta
no-repetitiva), producción mecanizada o masiva (producción discreta
repetitiva), y la producción de proceso continuo. Cada categoría incluye un
método distinto de obtener los productos, siendo las principales diferencias,
el grado de estandarización y automatización, tipo de proceso y la
repetitividad de la producción. La tipología de Woodward distingue entre
fabricación unitaria, de pequeños lotes, de grandes lotes, la producción en
serie y aquellos procesos de transformación de flujo continuo. La propuesta de
Woodward ha marcado pautas en la comunidad de autores. Gousty y Kieffer (1988),
sobre la base de otros criterios, como complejidad e incertidumbre, proponen
una nueva tipología para los sistemas industriales, delimitando los principales
componentes que configuran la problemática de los sistemas de producción.
Hopeman (1991),
Companys (1986), Díaz (1993) y Schroeder (1992), entre otros, optan por
diferenciar los sistemas de producción en dos grandes grupos básicos: sistemas
continuos e intermitentes. Otros, como Chase, Aquilano y Jacob (2000), Ochoa y
Arana (1996) y Heizer y Render (1997), prefieren clasificarlos en: repetitivos
y no-repetitivos. Los primeros, se refieren a la continuidad en sí del proceso
de producción, y los segundos, a la repetitividad o recurrencia del producto y
su proceso. Monks (1992), propone otra clasificación de sistemas de producción,
identificando el sistema continuo (operaciones de flujo), sistema intermitente
(operaciones de flujo y por lotes), sistema de trabajo interno (por lotes o
trabajos únicos) y proyecto (trabajos únicos). Además, este autor añade que los
sistemas productivos son frecuentemente clasificados según destino de la
producción, ya sean fabricantes de bienes almacenables (tales como equipos) o
fabricantes de bienes por pedido. Otra clasificación muy común, se basa en el
sector de actividad, presentándose dos tipos extremos: sistemas de manufactura,
encargados de la fabricación y/o montaje de bienes materiales, y sistemas de
prestación de servicios.
Por su parte Womack,
Jones y Roos (1991), y Doll y Vonderembse ( 1992), proponen otra clasificación
de los sistemas productivos: producción «craft» (craft system), producción en
masa (industrial system), y producción con mínimo desperdicio (post-industrial
system). Esta clasificación es adecuada para algunos propósitos, tal como
explicar las diferencias entre los nuevos sistemas de producción (sistemas de
mínimo desperdicio) y los tradicionales (Miltenburg, 1995). También resulta
útil para reflejar la evolución y los cambios de paradigmas ocurridos en
fabricación desde el modelo inicial de producción artesanal (craft model) hasta
el modelo más actual denominado producción ajustada (lean manufacturing).
Por su parte Gorostegui
(1991), ofrece una clasificación que difiere de las anteriores, clasificándolos
según varias características propias, tales como: el destino del producto (por
encargo /para el mercado), la razón de producir (por órdenes /almacén), la
tipificación del producto (producción estándar /producción en serie) y la
dimensión temporal del producto (intermitente /continua). En esta misma línea,
Acevedo (1987), propone una clasificación sobre la base de una matriz
morfológica que contempla la clasificación del sistema de producción de acuerdo
a tres características fundamentales: relación producción-consumo, que
considera la respuesta que debe dar el sistema hacia el entorno, ya sea por
entrega directa o contra almacén; forma en que se ejecuta la producción; y elemento
a optimizar. Al igual que Gorostegui, se combinan características que se
refieren a dimensiones externas e internas.
El problema
fundamental de estas formas de clasificar el sistema de producción, radica en
que aunque son útiles desde el punto de vista de contextualización y
caracterización de las unidades de producción, no resultan muy útiles para la
realización de análisis competitivo y estratégico en fabricación, ya que, entre
otras cosas, al ser demasiado amplias y genéricas, no logran identificar una
cantidad finita y discreta de opciones efectivas de sistemas de producción que
reflejen las distintas formas existentes de producir los bienes y/o servicios.
Además, no tratan en su proceder la interrelación estratégica del binomio
«producto-proceso», omitiendo así, las implicaciones potenciales que representa
para la empresa la elección de uno u otro sistema de producción, expresadas en
términos de las diferentes dimensiones técnicas y empresariales que componen un
sistema de producción.
Las clasificaciones
muy amplias, no facilitan la formulación de decisiones y acciones precisas y la
realización de trade-offs entre ellas y mucho menos, permiten especificar los
detalles de la estrategia de fabricación. En tal sentido, la estrategia de
fabricación necesita una forma de clasificación del sistema de producción
distinta, mucho más desagregada, discreta, detallada, que facilite entrar en
detalles en la composición interna del sistema de producción, que permita
comparar sus desempeños específicos y para este fin, la clasificación
fundamentada en la tipología existente de los procesos de producción, además de
ser la más usualmente empleada por investigadores y practicantes, resulta la
más apropiada para los propósitos de análisis competitivo y de la estrategia de
fabricación.
Quizás la
clasificación basada en la tipología existente de procesos de producción más
difundida sea la propuesta por Hayes y Wheelwright (1984; pp. 176–179), la cual
resulta similar en muchos aspectos a la establecida por Woodward (1965), pero
con énfasis básico en las pautas que siguen los flujos de trabajo en la
fábrica. Ellos arribaron a cinco tipos de configuraciones productivas bien
definidas: proyecto, taller de trabajo (job-shop), lotes o flujo en línea
desacoplado, línea de ensamblaje (también denominada en serie, repetitiva o de
producción en masa) y proceso continuo. Asimismo, destacaron que estas últimas
cuatro varían entre dos extremos en lo que a desplazamiento de materiales se
refiere, la configuración orientada hacia el producto y la configuración
orientada hacia el proceso, cuya diferencia más evidente es la distribución en
planta, por producto, para la primera y por procesos, para la segunda.
Buffa (1968), fue sin
duda otro de los primeros autores en ofrecer una tipología de sistemas de
producción más acorde a lo antes referido. Partiendo de las dicotomías
existentes en relación al layout físico de los sistemas productivos, o sea
layout por producto vs. proceso, lineal vs. funcional ó continuo vs.
intermitente, Buffa destaca que la mayoría de los sistemas productivos son
realmente combinaciones de estos estados extremos y en tal sentido, ofrece una
clasificación basada en cinco tipos de sistemas diferentes, correspondiendo los
dos primeros a sistemas continuos y los restantes a sistemas intermitentes,
ellos son: (1) sistemas de distribución para productos de inventario, (2)
sistemas de producción-distribución para productos estandarizados de alto
volumen, (3) taller de trabajo cerrado para productos de inventario, (4) taller
de trabajo abierto para productos a medida y (5) proyectos de gran envergadura.
Cada uno se distingue y diferencia por sus características propias y
problemáticas específicas. Los dos primeros se refieren a productos planeados
para inventarios, diferenciándose en el alcance de sus operaciones y el grado
de control gerencial, los tres restantes se refieren a operaciones
intermitentes mayormente dedicadas a obtener productos sobre diseño, a la
medida, según requerimientos de clientes. A lo anterior, Buffa añade que dichos
sistemas pueden no aparecer en sus formas “puras”, sino que comúnmente aparecen
como sistemas “mezclados”. A esto Hill (1997) añade, que aunque puedan existir
sistemas híbridos, orientados a reflejar mejor las necesidades de la fábrica, siempre
se deberán clasificar por aquel que predomine, el “proceso base” o también
denominado “proceso raíz”.
En esta misma línea,
Miltenburg (1995) subraya que son dos, entre otros, los factores principales
que determinan la amplitud de las similitudes y diferencias entre los sistemas
de producción existentes; ellos son: el tipo de producto que se fabrica y los
outputs provistos al mercado. Cada empresa fabrica un tipo de producto
diferente y provee diferentes outputs de fabricación a sus clientes. A esto Hill
(1993, 1997), añade que la coincidencia entre las dimensiones de mercado y
producto con las características del proceso es un requisito esencial para
evitar incompatibilidades de enfoque y ser competitivos en manufactura.
Concretando esta
parte, un creciente número de autores, entre los que destacan Buffa (1984),
Hayes y Wheelwright (1984), Miltenburg (1995), Hill (1993,1997), Cribillers
(1997), Domínguez et al. (1998), Hax y Majluf (1999) y Cuatrecasas (1999), han
preferido utilizar, de forma general, la clasificación de sistemas de
producción fundamentada en la tipología de procesos productivos. El proceso es
considerado el factor de mayor relevancia al identificar o caracterizar
cualquier sistema de fabricación. Esta relevancia se fundamenta en el hecho de
que cada proceso se caracteriza por tener un patrón de flujo material y layout
que lo hacen diferente. Asimismo, existe una indisoluble interrelación entre
producto y proceso, binomio esencial para análisis estratégico. Tal es así, que
el producto y el proceso transitan por similares ciclos de vida compartidos, en
los cuales el proceso adopta configuraciones específicas según sea la
naturaleza del producto y la fase de su desarrollo en el mercado.
Cada sistema de
producción, caracterizado esencialmente por su proceso productivo, conlleva un
conjunto de implicaciones para la empresa, en cuanto al comportamiento
apropiado de las diferentes dimensiones de fabricación y empresariales (Hill,
1997). Según este enfoque, y haciendo un análisis más detallado de los
distintos trabajos y literatura consultada, se ha encontrado que los autores
han aceptado por lo general, la existencia de ocho tipologías de sistemas o
configuraciones productivas bien definidas: Proyecto, Job-Shop, Lotes (Batch),
Línea acompasada por Equipo, Línea acompasada por Obrero, Configuración
Continua, Just in Time y Sistema Flexible de Fabricación.
Configuración por Proyecto. Producción generalmente de productos
únicos de cierta complejidad que requieren gran cantidad de inputs. Estos deben
fabricarse en un lugar definido debido a que es difícil o casi imposible
transportarlos una vez terminados. Como resultado, y a diferencia de cualquier
otro proceso productivo, los recursos que comprende deben trasladarse al lugar
de operación, ya que aquí no existe flujo del objeto de trabajo, sino que son
los recursos técnicos y humanos quienes acuden al lugar de trabajo. Las
actividades y recursos se gestionan como un todo. Su coordinación adquiere
carácter crítico. Existe un connotado interés por el control de los costos y
las fechas de terminación.
Configuración de Taller (Job-shop). El sistema de
producción Job-Shop fabrica muchos productos diferentes en volúmenes que varían
entre la unidad y pocas unidades de cada producto. Consiste en una fabricación
no en serie, de lotes pequeños, para pedidos únicos o de pequeñas cantidades.
Por lo regular implica productos adaptados, diseñados a la medida del cliente y
de naturaleza muy poco repetitiva. Se requieren operaciones poco
especializadas, las cuales son realizadas por un mismo obrero o por un grupo
pequeño de ellos, los cuales tienen la responsabilidad de terminar todo o casi
todo el producto. Como se fabrican productos muy diferentes, los recursos son
flexibles y versátiles. El flujo material es irregular, aleatorio y varía
considerablemente de un pedido al siguiente. Se requiere que el fabricante
interprete el diseño y las especificaciones del trabajo, así como que aplique
capacidades del alto nivel en el proceso de conversión. En la producción
Job-Shop lo que se trata es de obtener un “producto a medida” del cliente.
Configuración por Lotes. El sistema de flujo en lotes produce
menos variedad de producto en volúmenes más elevados que el caso anterior. El
mayor volumen se debe a un aumento de la repetitividad en ciertos artículos que
se hacen dominantes. Estos productos se fabrican en lotes, que representan unos
pocos meses de requerimientos de clientes. En este caso se requieren más
operaciones, y éstas son más especializadas, por lo que difícilmente un mismo
operario pueda dominarlas todas con una eficiencia aceptable. En tal sentido, el
trabajo se divide en diferentes etapas tecnológicas, en las cuales los lotes
sufren distintas operaciones. Así la instalación se suele dividir en secciones
o talleres, en los cuales se agrupan los equipos con funciones similares. Se
suele emplear una combinación de layouts celulares y funcionales. Los layouts
celulares se utilizan cuando es efectivo en cuanto a costos disponer el equipo
en células, para producir familias de productos. Como hay muchos productos, el
equipo y utillaje son mayormente flexibles, de propósito general. El flujo
material es desconectado aunque regular, variable de un pedido a otro, aunque
existen pautas de flujo para familias de productos y para grandes lotes. Es el
sistema más utilizado.
Configuración en Línea Acompasada por el Equipo (LAE). El equipo y procesos
están organizados en una línea o líneas especializadas para producir un pequeño
número de productos diferentes o familias de productos. Estos sistemas se usan
sólo cuando el diseño del producto es estable y el volumen es lo
suficientemente elevado para hacer un uso eficiente de una línea especializada
con capacidades dedicadas. Se fabrica a una tasa constante, con un flujo
automatizado e intensivo en capital. Los operarios realizan tareas
relativamente simples a un ritmo determinado por la velocidad de la línea. El
control del ciclo productivo está automatizado, existe alta estandarización y
una elevada eficiencia en todo el proceso.
Configuración en Línea Acompasada por Operarios (LAO). Se utiliza cuando el
número de productos diferentes es demasiado elevado y los volúmenes de
producción demasiado variables para el sistema en línea con flujo acompasado
por el equipo. En este sistema, la línea es más flexible que en el caso
anterior, y puede funcionar con una variedad de velocidades. La tasa de
producción depende del producto particular que se fabrique, del número de
operarios asignados a la línea y de la eficacia del trabajo en equipo de los
operarios. Aunque los productos sean algo diferentes, son técnicamente
homogéneos, usando la misma instalación, personal y la misma secuencia de
estaciones de trabajo, aunque alguno de ellos pueda no pasar por alguna que no
le es necesaria. El ciclo de productivo está controlado por los operarios a
diferencia de la LAE donde dicho control está automatizado, esto hace que sea
más flexible y versátil que el anterior.
Configuración de Flujo Continuo. Este sistema es
similar al de línea en flujo acompasado por el equipo. Sin embargo, es más
automatizado, más intensivo en capital y menos flexible. Cada máquina y equipo
están diseñados para realizar siempre la misma operación y preparados para
aceptar de forma automática el trabajo suministrado por la máquina precedente.
Está diseñado para fabricar un producto o una familia limitada de productos en
volúmenes muy elevados. El diseño del producto es muy estable, a menudo es un
producto genérico o «commodity». El flujo material es continuo sincronizado,
integrado a través de toda la instalación como si fuera un gran proceso
tecnológico. Este rígido sistema, se basa en un proceso muy automatizado,
costoso y especializado en la obtención de un producto estándar, donde la
homogeneidad es total y absoluta, funcionando continuamente con mínima
intervención del personal de línea. Generalmente precisa laborar las 24 horas
para procurar ser un sistema costeable y eficiente.
Sistema de Producción JIT. Es importante distinguir entre el
sistema de producción JIT y las técnicas JIT. Las técnicas denominadas JIT
incluyen el control estadístico de la calidad, reducción de los tiempos de
cambio de útiles (SMED), polivalencia de los trabajadores, versatilidad de los
equipos, estandarización de operaciones, el enfoque de la producción mediante
«arrastre» (Kanban), layout celular, mantenimiento autónomo, implicación de
todo el personal en las decisiones gerenciales, resolución continua de
problemas control automático de defectos, etc. Estas técnicas se usan en el
sistema de producción JIT, pero también se usan en otros sistemas. El sistema
de producción JIT es mucho más que un agregado de técnicas JIT. Surgido en
Toyota Motor Co., es un sistema de flujo lineal (virtual o físico) que fabrica
muchos productos en volúmenes bajos a medios. Por su diseño, el sistema JIT
fuerza la eliminación de todos los innecesarios (“desperdicios”), y a partir de
aquí, impone la mejora continua. Esto conduce naturalmente a costos inferiores,
mejoras en la calidad y entregas más rápidas. El sistema JIT es el más difícil
de diseñar, implantar y gestionar de todos, y pueden existir diferentes niveles
de implantación del mismo.
Sistema Flexible de Fabricación (FMS). El sistema FMS
consiste en un grupo de máquinas controladas por computadoras y sistemas
automáticos de manejo, carga y descarga de material, todo ello controlado por
un computador supervisor. Un FMS puede funcionar sin atención de personal
durante largos periodos. Las máquinas, el sistema de manipulación de materiales
y las computadoras son muy flexibles, versátiles, lo que permite a un sistema
FMS fabricar muchos productos diferentes en bajos volúmenes. Por ser sumamente
costoso, se emplea comúnmente en situaciones en las que no pueden utilizarse
sistemas de producción en línea de flujo más simples y baratos. Por lo general,
se desarrolla en un entorno CIM (manufactura integrada por computador).
Las seis primeras
modalidades de sistemas de producción se han denominado sistemas tradicionales
ó clásicos y están fundamentados por los enfoques de gestión craft y producción
en masa, que van desde la búsqueda de habilidades y capacidades individuales
basadas en la funcionalidad del proceso y la pericia del operario, hasta la
consecución de alta productividad y eficiencia a través de la optimización de
las operaciones y economías de escala. Las dos últimas, Just in Time (JIT) y
Sistemas Flexibles de Fabricación (FMS), han surgido producto de un nuevo
enfoque de gestión de la producción denominado «lean production» o producción
ajustada, surgido en los últimos años y que se basa en la producción con mínimo
desperdicio, que busca la eliminación de aquellas actividades que no añaden
valor, así como los consumos innecesarios de recursos, que se consideran como
despilfarro. Este enfoque ha dado lugar a estos nuevos sistemas productivos,
orientados a la obtención de pequeños a medianos volúmenes con alta variedad de
productos, empleando para ello un layout de flujo lineal (en lugar de
funcional), que resulta más efectivo y eficiente. Se trata de una combinación
apropiada de las bondades de sus predecesores. Ambos sistemas, híbridos por
naturaleza, están dotados de eficiencia y flexibilidad, y sus diferencias
básicas radican en el grado de intensidad tecnológica utilizado en sus
operaciones y procesos.
Otros autores como
Hill (1997), describen modalidades adicionales de sistemas de producción
híbridos que, aunque no sean tan completos como los antes descritos, sí
contribuyen por igual a que las empresas ofrezcan un proceso de fabricación que
refleje mejor sus necesidades en términos de poder respaldar las
características de sus mercados. Entre estos sistemas híbridos destacan la
Fabricación Celular (basada en la tecnología de grupo), las Líneas de
Transferencia (o líneas transfer) y los Centros Maquinadores.
La aparición de las
configuraciones híbridas, resultantes de combinar aspectos de los sistemas
básicos o clásicos, ha sido un proceso evolutivo natural en la gestión de la
producción en una economía competitiva. Por lo general y mucho más en los
tiempos actuales de alta rivalidad competitiva, las empresas tienden a
presentar una combinación de procesos y configuraciones en fabricación a fin de
tratar de reflejar y cubrir mejor las diversas necesidades y requerimientos de
los productos que proveen y venden. Claro está, se debe prestar mucha atención
a estas combinaciones de características para evitar incompatibilidades y
disfunciones operativas, y debido también, al hecho de que la elección que
puedan hacer estará siempre limitada por la dimensión de ingeniería (el proceso
deberá poder cumplir con las especificaciones del producto) y por las propias limitaciones
técnicas, tecnológicas y empresariales que restringen las posibles opciones.
Estos sistemas de
producción, clásicos y modernos, se diferencian entre sí por el comportamiento
descrito en las diversas dimensiones técnicas y empresariales, propias del
diseño del sistema así como de su funcionamiento, tales como, y por citar
algunos ejemplos: la repetitividad de las operaciones y trabajos, el nivel de
continuidad o intermitencia en el flujo material, el tipo de producción
predominante, el mix de producto con que se opera (volumen-variedad), la
estructura espacial utilizada, la estructura temporal de la producción, la
propia naturaleza del producto que se fabrica y comercializa (estándar,
especial ó adaptado), el nivel de especialización de las capacidades, nivel de
estandarización de productos, el grado de automatización incorporado, así como
las dimensiones de competencia /mercado que se proveen al cliente final, entre
otras.
En este trabajo no se
ha pretendido abordar, ni mucho menos, todos los tipos de clasificación
existentes de sistemas de producción, sino más bien ofrecer una panorámica
terminológica sobre el tema y un marco conceptual que constituya una reflexión
y punto de partida para futuras investigaciones en este campo.

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